La finalidad de reformar las pensiones

La finalidad de reformar las pensiones

 

Pensé en la sencillez e inmediatez de toda voluntad, mientras que, lo cierto es que querer no es más que un mecanismo tan bien ajustado que casi se escapa al ojo que lo observa. Frente a él, establezco los siguientes principios.  Primero, para que surja voluntad de invertir es necesaria una representación de pérdidas y ganancias. Segundo, que un estímulo fuerte se sienta como pérdida o ganancia, es cosa del intelecto que interpreta, si bien la mayor parte de las veces éste  trabaja de un modo inconsciente para nosotros, y uno y el mismo estímulo puede ser interpretado como pérdida o ganancia. Tercero, sólo en los seres intelectuales hay pérdida, ganancia y voluntad de invertir; el mercado financiero como un agregado de seres intelectuales y de relaciones de mimetismo.

 

Ha sido necesario que el Banco Central Europeo, en su Informe Anual 2009, para quien el principal reto para reforzar el crecimiento sostenible y la creación de empleo es acelerar las reformas estructurales, nos diga, a través de su presidente, que la reforma de nuestro sistema de pensiones está en el universo conceptual  de las reformas estructurales. Tanto si hay acuerdos en la Comisión del Pacto de Toledo como si no, el Gobierno de España aprobará la reforma de las pensiones en el mes de enero del próximo año.

 

La disposición de los ánimos y humores ante la reforma es divergente porque unos tienen por creencia que el sistema público de pensiones es generoso y resuelve el problema económico a la jubilación y otros culpan al sistema público de pensiones del escaso ahorro a largo plazo en la economía española. El fin de la reforma de las pensiones es embellecer la figura del ahorrador sino por deseo de los interesados sí por necesidad. No gozamos de una pensión de jubilación suficiente porque el sistema público es generoso, sino que, al contrario, el sistema público será generoso para los más necesitados si ahorramos para gozar de una pensión privada de jubilación suficiente.

 

Lo que llamo mi presente es mi actitud al porvenir inmediato, es mi acción inminente. Si mi pensión pública equivale al 76% del último salario a cobrar, según últimos cálculos de Inverco para el colectivo de jubilados,  mi actitud será distinta a si el porcentaje es del 50%, 40% o incluso menor. Cambiar la creencia de que el sistema público de pensiones es generoso y resuelve el problema de la  jubilación será sobre cada caso particular. Mi actitud al porvenir inmediato, ahorrar o no para la jubilación, estará determinada según el porcentaje mágico que uno descuenta en sus valoraciones.

 

Así pues, al igual que la congelación de las pensiones públicas para el año 2011, sin saber si tendrá continuidad o no, la futura e hipotética reforma de las pensiones tendrá por objetivo reducir la pensión pública de jubilación. Será la hora de los artistas, de los que configuran, crean y producen una nueva realidad. Pasar de una economía fundamentada en el consumo a otra en la que el ahorro sea la solución a nuestros problemas.

 

Sin ahorro no hay inversión y si se da será con dinero prestado y al precio que nos digan. ¿Qué sucede cuando hay falta de ahorro en una economía? Que para financiar, por ejemplo, el  déficit público, es necesario convencer a los inversores extranjeros que si compran títulos de deuda su inversión será rentable. El tipo de interés actúa como estimulo. Mayor tipo de interés más apetito inversor. En contrapartida, a mayor tipo de interés más riesgo asume el inversor. La visión de tipos de interés altos para unos muchos será interpretada como pérdida y para unos pocos como ganancia.  Las valoraciones de cada uno, que se fundamentan en sus creencias y relaciones de mimetismo, determinarán el resultado. En cambio, si el ahorro es suficiente en una economía y más si es ahorro a largo plazo, el tipo de interés al cual la inversión será rentable es menor. Más inversores interpretan tipos de interés bajo como ganancias seguras.

 

La fe en las razones de la ciencia económica está expuesta a la misma insostenibilidad racional que toda otra fe pero es la de los inversores y, en consecuencia, será  la que determine nuestras reglas de juego. Ahora, la prima de riesgo para España oscila entre 200 y 260 puntos básicos mientras que hace 3-4 años era casi cero. Los nuevos datos  sobre la economía españolas han cambiado sustancialmente las creencias de los inversores.

Back

Debe aceptar el uso de las cookies para seguir navegando. Más información

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close