La creencia en el sistema público de pensiones

La creencia en el sistema público de pensiones

 

La pensión pública de jubilación es el ingreso principal para el español una vez cumplida la edad de 65 años. Su pensión pública equivale por término medio al 76% del último salario cobrado y su complemento privado al 4%, según cálculos de Inverco. Si explicar es tranquilizarse, con estos datos, en términos económicos, puedo interpretar que la jubilación no será un problema y, en consecuencia, no prever un complemento a la pensión pública.

 

En España, en términos agregados, el escaso capital privado para complementar la pensión pública se corresponde con la creencia en que el sistema público de pensiones es generoso y resuelve el problema económico a la jubilación. La aportación por término medio realizada a un plan de pensiones individual en el año 2009 ha sido de 455 euros y el ahorro acumulado es de 6.000 euros de media.

 

A fin de mantener la discusión dentro de límites manejables propongo concentrarla en el intento de responder a dos preguntas: ¿Está fundamentada la creencia en que el sistema público de pensiones es generoso y resuelve el problema económico a la jubilación? y ¿Es razonable tener tal creencia?

 

Sin reflexión, actuamos acorde con nuestras creencias. La finalidad más importante del sistema público de pensiones es pagar la pensión de jubilación a los trabajadores según lo aportado al sistema en el periodo contributivo. La existencia del sistema público de pensiones sólo se justifica, en tanto que, a través de un pacto entre generaciones, los pensionistas actuales cobran su pensión porque los trabajadores y sus empresas contribuyen al sistema: y en este sentido es la convicción en que todo permanecerá igual lo que nos convence de que en un futuro el trabajador actual también cobrará su pensión pública de jubilación. Los ajustes técnicos a realizar en el sistema público de pensiones, motivado principalmente por una mayor esperanza de vida de los españoles, quedan absorbidos en la creencia en que el sistema resuelve el problema económico a la jubilación.

 

Es necesaria al trabajador tal creencia en el sistema público de pensiones sino la acción protectora del sistema a los actuales pensionistas dejaría de tener sentido. De hecho, la creencia en el sistema aparece como una necesidad social. Son las contribuciones al sistema lo que posibilita el pago a los pensionistas actuales. Por definición, un sistema es un conjunto de cosas relacionadas entre sí ordenadamente que contribuyen a determinado objeto; en consecuencia, el sistema público de pensiones, por definición, pretende resolver, entre otros,  el problema económico a la jubilación. La creencia en el sistema público de pensiones está fundamentada en cuanto a que es una tautología.

 

Entiendo por razón una idea de entendimiento. Es por ello que emitir un juicio sobre la razonabilidad de la creencia << el sistema público de pensiones es generoso y resuelve el problema económico a la jubilación>> será sobre cada caso particular. Por ejemplo, el trabajador que ha cotizado 35 años al sistema público de pensiones, que sus salarios han sido acordes con sus bases de cotización  y su último salario es inferior al importe máximo de la prestación pública, no necesitaría un complemento a la pensión pública. Para el año 2010, el tope máximo bruto es de 2.466,20 euros mensuales o 34.526,80 euros anuales. Entender el sistema para conocer la hipotética pensión pública de jubilación no solo es necesario sino que además es suficiente. Por ser el sistema privado de pensiones complementario al sistema público, es razonable pensar que la pensión pública será suficiente o no según el gap con el último salario, que es el que determina el nivel de ingresos.

 

En resumen, para muchos trabajadores el sistema público de pensiones resuelve el problema económico a la jubilación. Para el resto, para los pocos, la reflexión debe servir para tomar conciencia que por existir una prestación máxima, querer mantener el nivel de vida según los ingresos del trabajo, obliga  a prever un complemento privado. Será el trabajo del asesor y su pericia en el cálculo el que de modo constante, perseverante y atento transforme el ahorro privado en favor del trabajador en pensión privada a la jubilación.

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