Deflación y planes de jubilación

Deflación y planes de jubilación

 

La deflación es un punto de vista contingente como cualquier otro. La inflación anual estimada del IPC (Índice de Precios al Consumo) en septiembre de 2014 es del -0,2% de acuerdo con el indicador elaborado por el INE (Instituto Nacional de Estadística). Este indicador fue del -0,5% en el mes de agosto y del -0,3% en julio. En cambio, el IPC acumulado del periodo de los últimos 12 años ha sido del 36%. Se hace necesario estructurar la nueva realidad. Cuando se dice que un conjunto de sucesos de la economía han sido finalmente comprendidos, se quiere decir que se ha encontrado una teoría que abarca esos sucesos, en este caso, la deflación de los precios.

 

Hasta ahora, los tipos de interés garantizados en los contratos de seguro que instrumentan compromisos por pensiones, han estimulado e incentivado las aportaciones de prima por parte de las empresas para solucionar las necesidades económicas para sus empleados a la jubilación. Todos estos últimos 12 años, la rentabilidad promedio garantizada del plan ha sido entorno al 5%. El capital garantizado al vencimiento a la edad de jubilación está asegurado por la compañía de seguros y la prestación, resultado de su equivalencia financiero actuarial,   se corresponde con un tipo de interés promedio anual del 5%. En algunos casos, la posible movilización de los fondos constituidos ha incrementado la rentabilidad del plan. Las operaciones de seguro están macheadas con activos financieros de deuda pública. No hacía falta tener un cerebro especial para entender el mecanismo por el cual si los estados necesitaban financiarse, las compañías de seguros con la compra de deuda pública aseguraban a largo plazo unos intereses garantizados apetitosos. Por el contrario, la política monetaria del  BCE (Banco Central Europeo) ha sido el mejor medio de hacer visible lo invisible: no necesariamente la financiación es con ahorro. Nos haría dudar de la política monetaria expansiva el que los precios estuviesen en una espiral inflacionista. Pero ahora  la idea central es que los estados se financian  con tipos de interés muy inferiores, incluso a intereses negativos para el corto plazo, con un potencial riesgo de deflación por las reducciones en las transacciones mercantiles.

 

El problema de la creencia en la deflación se plantea así: precios inferiores y menor valor del dinero presente en un futuro.  Ahora lo importante será determinar cómo comportarse frente a ello, para continuar complementando las pensiones públicas con planes privados de jubilación, si persiste la situación de una reducción de precios. La capacidad de combinar creatividad y cálculo, arte y ciencia, en un todo que es más que la suma de las partes. Desde un punto de vista racional, no debemos fiarnos de ninguna teoría, ya que no se ha demostrado ni se puede demostrar que ninguna teoría es verdadera. Con  todo, hemos de preferir, como base de acción, la teoría mejor comprobada. Tiene entidad propia, tiene un principio y un final, está estructurada y a cada instante adquiere un sentido propio.

 

Para los planes de jubilación ya iniciados, tendrán su prestación garantizada a la jubilación con rentabilidades reales superiores a su rentabilidad nominal mientras persista la situación de deflación, desde el momento que se realizó la aportación de prima. Hay, pues, que invertir la creencia tradicional en momentos de deflación de precios. No diferimos salario actual con alto valor de compra de bienes y servicios por ahorro a la jubilación erosionado por la inflación de precios, sino al revés: porque ya sabemos que el valor del dinero presente es inferior, entonces, el ahorro a la jubilación será mayor poder de compra de bienes y servicios. Para quien se halle penetrado de la necesidad de complementar las pensiones públicas, los contratos de seguros garantizados a vencimiento a la jubilación son su medio de libertad y poder de decisión en la compra de bienes y servicios futuros, con independencia de la sostenibilidad o no del sistema público de pensiones. Comprender los planes de jubilación privados es descubrir su necesidad. Creer en los planes de jubilación privados, no por la incredulidad en el Estado de solucionar la jubilación de sus ciudadanos, sino por principios, porque no se puede pasar sin creer en ellos. Por todo ello,  si persiste la deflación el capital a vencimiento estará más protegido. Son el mejor seguro contra la pérdida de valor del dinero presente.

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